El Segundo Big-Bang

POR: CARLOS SANTOS. Junio 2005

QUÉ RICO ESTA EL PESCADITO FRITO

Mucha gente ahondaba los suburbios y por todos lados se escuchaba la canción que aplaudía el fracaso.

“todos cantan, todos gritan: hay unos que nos están dejando de lado

y se quieren comer todo el pescado…

Millones en el mundo danzan a la luz de la fogata mientras comen pescadito frito y hacen el fuego con tus papelitos

¿Porque los dejaste sin luz, sin comida y sin agua?

Ellos son muy salvajes y no entienden tus escritos.

Los euros prenden más rápido que esos verdes papelitos.

¿Serán más antiguos o más nuevitos?

No sé…  pero que rico huele mi pescadito frito!

Millones en el mundo bailan alrededor de la fogata comiendo pescaditos. Los dejaste sin trabajo, se fueron a estudiar y vieron la mentira de tus escritos…

Ahora a disfrutar a la luz de la luna y seguir quemando papelitos,

de todos colores, con firmas y fechas, en distintos idiomas, con caras y numeritos, que lindo quemárselos para comer pescadito frito

La bolsa de valores explotó y llenó el aire como en Carnavales,

muchos y distintos papelitos, cuanta brasa para el pescadito frito!!”

Tantos años de fervor tecnológico nos pusieron en la carrera del aprendizaje por error y… vuelta a probar, el pensamiento no había asumido aún el componente emocional que lo dotaría de la dirección evolutiva, faltaban todavía algunos horribles fracasos…

PANDEMONIUM

 Por fin se rompía el peaje y ya no se cobraba por usufructuar la historia.

Si quieres canta y sino pagas, igual canta… sólo preocúpate por hacer algo placentero a tu estética, ojalá despiertes en otros los mismos bellos trazos…

Si quieres, úsalo, es un programa especial para descifrar, producir, entender, crear… esta a tu disposición…

“…Llegan medicamentos a las zonas de desastre, no tienen mas que sus indicaciones médicas y mensajes de buenos augurios…”

La profunda modificación del cobro de derechos de propiedad intelectual por parte de las empresas monopólicas y de los derechos de herencia estaban configurando una nueva situación y los que apoyaban su vida sentados sobre una pila de billetes estaban en la ruina…. vital.

La caída del sistema financiero internacional había oficializado el caos, pero muchas personas de buena voluntad en el mundo se estaban ocupando de la reconstrucción. El crash energético había acelerado todo.

El reconocimiento oficial de la cancelación de las deudas externas por la mayoría de los países y organismos mundiales era una bendición para las mayorías silenciosas.

La tecnología si bien estaba al servicio de la banca financiera sobrevivió al cataclismo, al fin, es la producción la esencia básica del ser humano, siempre produce… a veces, en la dirección equivocada, pero hasta los monstruos no se detienen y no paran de fabricar engendros.

El racionalismo cínico empezaba a ser destronado y ya nada sería igual…

Violencia, desorden, desorientación en todas las regiones y los estratos sociales. Sin embargo, empezaban a proliferar los nuevos interrogantes, las preguntas infantiles empezaban de nuevo a cobrar su real importancia y la desnudez de la cáscara inerte se hizo patente.

De dónde venimos, para qué vivimos y fundamentalmente hacia dónde vamos. La ciencia se entregaba desamparada, esperando la ansiada cobertura ética, su razón de ser. La política arrojada a la disolución buscaba donde cimentar la nueva confianza. Las religiones también, asombrosamente, proclamaban su insolvencia.

El golpe había sido terrible para la mayoría y sólo unos pocos, que ya sabían… estaban preparados para semejante impacto.

 TECNOEVOLUCION

 La máquina casi estaba lista para las primeras pruebas decisivas.

La capacidad del hardware se duplicaba año tras año y también la complejidad del software que permitía su manejo, se hacía muy difícil avanzar simultáneamente y el atraso del software parecía entrar en un callejón sin salida. Finalmente, llegó la vía que podía dar coherencia al proceso y fue la simbiosis orgánica con los chips la que abrió la puerta al futuro.

El cuerpo, las células, eran a la vez hardware y software del ser humano, sin duda allí confluían todos los caminos, la intencionalidad se abría paso recorriendo el camino inverso, hacia fuera y de esa manera trataba simplemente de acercarse a esa invención divina, esa criatura de los dioses, que era su propia constitución.

Así las cosas, la tecnoevolución per sé, se detenía y buscaba el “soporte” netamente humano.

No fue fácil, pero empezaron las primeras prótesis a funcionar y el vuelco de la ciencia fue determinante.

 LA GRAN DECEPCION

Siguió las alternativas sin dormir las últimas 48 horas de la travesía, al igual que muchos en el mundo a través de las carreteras virtuales.

Desde muy pequeño había aprendido a seguir las conquistas espaciales y tenía un conocimiento impresionante para su edad; planetas, galaxias y distancias cósmicas formaban parte de su universo de juegos. Estaba fuertemente emocionado, eran las ganas de encontrar nuevas formas de vida.

No esperaba semejante desenlace. Había terminado la exploración exhaustiva del planeta rojo por parte de la primera misión humana a Marte y no había nadie, ni tampoco ningún rastro de anterior existencia, muchas misiones no tripuladas habían descartado la posibilidad de encontrar vida, pero nuestro amigo hacía caso a su corazón y esperaba hallar rastros, al menos, de vida anterior.  La certeza del hecho lo derrumbó. En ese estado de desolación escuchó un grito desgarrador que lo estremeció. Monitoreó el resto de la casa y visualizó a su hermana horrorizada gritando encima de la cama. Estaban solos y no sabía si ir a buscar auxilio o ayudarla. Cuando Tandria lo llamó por su nombre, salió en su ayuda temblando como una hoja.

Cuando llegó a la habitación, encontró corriendo presurosa a la generadora del desastre, una inofensiva cucaracha, la atrapó con un certero disparo de la prótesis auxiliar de su brazo equipada con detector carbónico, se deshizo de ella, regañó a su hermana mayor y volvió a su cuarto. Al llegar se desplomó en su cama con la decepción, el susto y la bronca del incidente. Durmió veinticuatro horas seguidas.

Eloa tenía 11 años, corría el año 2025.

EL TIEMPO, ESE ETERNO RELATIVO

Seguramente el estado de ansiedad, la falta de sueño y el grito en el momento preciso de la gran decepción había generado ese miedo en Eloa.

Pero qué tenía ese bicho que asustaba tanto a Tandria. La cucaracha, ese pedazo de prehistoria que seguía inmutable en épocas de aperturas cósmicas, generaba las reacciones más viscerales en distintas culturas. Está bien que otros no se inmutaban e inclusive el bichito formaba parte de la dieta en algunas latitudes. Pero ese peculiar ser que poblaba el género literario desde la metamorfosis de Kafka hasta gran parte de los personajes de ciencia-ficción, tenía un componente especial…

Era como el tiempo detenido con vida… ¿muchos sentirían sus propias vísceras y la inevitabilidad de su desaparición física?

¿Qué imaginaban los escritores de ciencia-ficción cuando representaban a los alienígenas como monstruosas cucarachas? ¿Qué decían con esos relatos donde exageraban los aspectos negativos de su momento histórico y depositaban en el futuro las más oscuras predicciones? ¿Querrían correr al futuro escapando de la percepción de una época que rechazaban?, y ¿aun cuando insinuaban un futuro distinto seguían tomados por su presente no querido?

Cuando despertó Eloa se dijo: “Nunca más voy a esperar, voy a encontrarme con otras especies”

 ADOLESCENCIA

 Eloa naufragaba en un mundo que estaba cambiando a una velocidad nunca vista, a veces se daba cuenta que sus devaneos exógenos eran sólo una fuga del caos, cuando retomaba la calma, pensaba en ello como un proyecto, como algo que le brindaba sentido. En realidad, todos sus ensueños, si bien volaban lejos del sistema solar volvían con fuerza a conectarlo con la humanidad, su futuro, su desesperanza actual y también con su superación, con el vuelco que podía producir el encuentro con otras civilizaciones. Llevaba una adolescencia normal o sea tormentosa…

En esa época tuvo uno de los sueños que nunca olvidaría…

Cállate y no lo perturbes!, tratando así a los robots..!!… debes limpiarlo y cargarlo de información diariamente, cámbiale la batería y hónralo, gracias a él y todos los otros, no trabajamos!… y deja ya de criticar a las máquinas, sin ellas no hubiera cumplido mis 190 años –decía algo parecido a la abuela de Eloa mientras buscaba en la tv inteligente y aparecía una película de su mocedad, en ese momento, mientras se ocupaba de limpiar esa máquina sin vida, ésta se transformó en la chica más bella que hubiera visto, ella lo miró con dulzura, lo acarició y lo besó, la abuela se acercó y le dijo, muy bien, querido, ahora cárgala de información… nunca había tenido una experiencia amorosa tan intensa…  mientras discurrían millones de cifras y números como rodeándolos y pasando a través de ellos, la pareja parecía volar y sus cuerpos por momentos eran sistemas de información y por momentos animales desnudos, colores muy bellos y sonidos armoniosos hacían todo agradable y en ráfagas aparecía la abuela y las cifras… de pronto se sintió mujer y el robot era un amigo de su infancia que lo besaba y le gustaba…”

en esa confusión despertó Eloa. No se perturbó, la sexualidad no lo tenía mal con sus ambigüedades, simplemente se había olvidado un tiempo de ella…

 LA LUZ Y LOS UNIVERSOS

Eloa mezclaba su preparación académica con el estudio y la formulación de teorías que aventaran la posibilidad de la vida en otras zonas del universo. Su compañera de estudios, Leticia, lo tenía al tanto de ellas.

Paralelamente a sus estudios crecían sus búsquedas con practicantes de distintas confesiones religiosas o místicas, el encuentro con Vismú, marcó un antes y un después.

Vismú, era el seudónimo que había adoptado un joven estadounidense atrapado por el misticismo oriental y más particularmente por el budismo.  Sólo se encontraron una vez ya que Vismú emprendió un viaje por el mundo que según le dijo a Eloa era un viaje hacia sus profundidades. Así fue la charla:

– ¿Tu consideras posible la reencarnación?

– Sin duda, pero no es algo general, quiero decir que sólo algunos espíritus pueden volver a su pasaje terrenal para cumplir determinadas misiones.

– ¿En qué casos se daría esta circunstancia?

– No tengo idea, en realidad, hay cosas que creo y hay otras sobre las que no tengo dudas como en el caso de la trascendencia más allá de la muerte fáctica.

– Bueno, entonces lo de la reencarnación es lo que tu crees, pero como puedes afirmarlo si sólo lo crees.

– La mayoría de las cosas que nos motivan y nos permiten elaborar proyectos y seguir vivos son aquellas en las que creemos, no tenemos certeza, sin embargo, nos mueven. No trabajo para la reencarnación, ni especulo en ningún momento si ese será mi destino, pero creo en ello, del mismo modo que tengo certeza de que somos espíritus con esta andadura que nos ha tocado…  pero que no tiene por qué ser única, y cuando la dejemos según como obremos…  seguiremos camino.

– Entonces, desde tu punto de vista. ¿Es posible la vida en otro lugar del universo?

– ¿A ti eso te parece posible?

– Descubrir eso es una de mis principales motivaciones.

– Ya ves, así funcionan las creencias. Pero volviendo al punto, yo también lo creo posible, quizás al entrar en el universo de la luz, en el tiempo eterno, nos conectamos con otras dimensiones.

– Pero yo te hablo de la vida física, aunque sea con distintas características a las nuestras.

– Eloa, la luz, es una constante física inmutable y al entrar en ella se distorsiona la noción del tiempo que tenemos, ¿no te parece extraordinario ese hecho? ¿Cómo puede ser que las aserciones de Einstein hayan revolucionado la ciencia del siglo XX  y todavía estamos esperando las aplicaciones prácticas de semejante descubrimiento, la teoría de la relatividad? A mi entender no se han desarrollado aún las áreas humanas donde entran en juego sus consideraciones. De acuerdo a mis escasos conocimientos de física la masa toma un valor infinito al acercarse su movimiento al de la luz, eso hace imposibles los experimentos, pero ¿qué pasaría si determinados digamos, entes espirituales, entran en esa dimensión?

Quizá al momento de partir de esta vida física (ya sin masa) podamos practicar el principio de la relatividad… que divertido!

Por otra parte, ¿no has prestado atención a los relatos de las personas que se aproximan a su muerte y todas describen esa luz, tan blanca como nunca han visto?

– Realmente nunca había conectado esos dos mundos, a mi ver, tan separados… Es una teoría fascinante para dilucidar, pero por ahora, no tengo intenciones de probarla… jajaja Además, estaríamos hablando de lo que pasa después de la muerte, y mi inquietud es acerca de la posibilidad de encontrar otras especies en este espacio-tiempo que me toca vivir.

– Desde mi punto de vista, es totalmente probable que existan otras formas de manifestación del espíritu. Claro que no está en mis ocupaciones centrales ya que las formas de manifestación que actualmente encontramos en nuestra especie requieren de una prédica constante en favor de una visión espiritual. Entendiendo por ella una vida basada en principios que trasciendan nuestra corta existencia en nuestro sistema solar.

–  Creo que hay muchos factores que pueden contribuir al cambio que necesitamos, el encuentro con otras culturas exógenas puede generar un puente, una correntada de solidaridad entre hermanos nunca vista en la historia, y también creo que no será para enfrentarnos con ellos, todo lo contrario, será una convergencia universal.

– No había tenido en cuenta ese punto, ojalá ese encuentro sideral nos lleve a hermanarnos, pero seguramente antes de eso podemos ayudar a preparar el terreno, apenas ha comenzado el encuentro entre las culturas terrícolas…

Un cálido abrazo cerró este primer encuentro con Vismú. Había cambiado su percepción de “lo religioso”, una esperanza nueva se agitaba dentro de sí, aunque todavía no podía precisarla, eso era lo más valioso, la motivación, la certeza del sentido de su búsqueda.

 LAS CONDICIONES INICIALES

Leticia repasaba las ecuaciones una y mil veces. Años les había tomado a los físicos del siglo XX llegar a un mínimo acuerdo sobre el origen y evolución del universo. Pero no eran demasiados los acuerdos, los interrogantes habían cambiado de nivel y se habían descartados argumentos absurdos, pero el tema fundamental para Leticia era que pasaba en el momento mismo del big-bang, en realidad su agnosticismo le impedía ver un segundo antes de este evento, ya que se sentiría perdida por completo para explicarlo racionalmente, quería tener fe, pero se ve que no se sentía capacitada para poder navegar con sus inquietudes en ese mar de brumas, prefería la “seguridad” de lo lógico y en el fondo admiraba a algunos de sus amigos que tenían fe sincera. Era una persona entusiasta, bondadosa y muy brillante intelectualmente. Todas las teorías sobre el tema las tenía perfectamente desmenuzadas y sabía sus puntos fuertes y sus falencias. Una de esas teorías la tenía a mal traer, la teoría de los modelos caóticos del universo inflacionario, el multiverso, y la correlación que se abría con el principio antrópico. La primera abría la puerta a la existencia paralela de múltiples universos simultáneos con características disímiles, por lo tanto el mantener el punto de vista y la observancia sobre este que nos toca vivir, nos daría a lo sumo una explicación parcial del origen y evolución de “este” universo, combinando ambas teorías aparecía la posibilidad que existieran otros mundos en otros tiempo-espacios con formas de vida diferentes pero respetando otras condiciones materiales equivalentes a las que apoyaban en este universo al principio antrópico.

La posibilidad que azuzaba su imaginación era el punto de contacto que podría existir entre las distintas entidades, si es que esto fuera algún día posible. Y si era el big-bang el punto de partida común ¿porque no encontrarnos más adelante luego del desarrollo suficiente de los distintos universos? Pero no a través de los “agujeros de gusano”. La conexión según le decían ya no los cálculos, sino su intuición era la superación de la etapa física (por llamarle de alguna manera), la comunicación debía ser social, cultural, el enlace entre “generaciones estelares” para pasar a un nuevo estadio de evolución.

Para que ello suceda, alguna o varias de esas distintas civilizaciones debía “saltar” a otros estadios y poder conectar con las demás, se imponía un grado de evolución interesante, pero mientras existieran guerras y otras “barbaridades de especie” era obvio que por ahora, la nuestra no iba a poder pegar el salto.

“Quizás sería mejor ahondar en el segundo anterior del big-bang y tomar de allí la fuerza necesaria para entender…

Quizás tengo que pasar estas etapas para luego comprender esa…

El mundo por otra parte no parece más enterado” – se decía Leticia.

LO MACRO, LO MICRO, LA ETT

La ciencia macro había servido.

La descripción de lo general había allanado el camino para la comprensión de la mayoría de los fenómenos, pero ya hacía un tiempo, en realidad desde comienzos del siglo XX, con el principio de incertidumbre, la mecánica cuántica, y más adelante con los nuevos materiales y la exploración genética, todo avance era hacia lo íntimo de la materia.

Lo micro era lo grandioso…

Cuanto más se escudriñaba en la materia, cuanto más se particularizaban las últimas propiedades de los elementos inertes y las células, más se sabía del universo. La técnica había llevado la miniaturización a grados inconcebibles, ya no se podía avanzar más.

Como se llevaba este andamiaje mental a las relaciones humanas, a los procesos históricos, era todavía un misterio…

El traslado de este conocimiento a la conducta humana sin mayor análisis recaía en un determinismo absurdo que en realidad era un retroceso.

Ya se tenía la experiencia del traslado de la causalidad del terreno físico a las leyes del comportamiento, desde Freud a Skinner, la euforia del avance racionalista había dado excesiva importancia al pasado y sumergido al ser humano en la órbita bidimensional.

¿Cuál era la última partícula indivisible del comportamiento? ¿Cómo operaba el observador sobre su propio comportamiento en una conjunción de paisajes y miradas? ¿Cómo se imponía el inmovilismo histórico cuando la concepción del ser humano era mero reflejo pasivo del momento vivido?

Existía una escuela que estaba hace tiempo con muchas respuestas, pero no eran profetas de ese tiempo, sabían que estaban en la dirección adecuada pero también sabían que no era momento para ser escuchada su voz…

Y el avance se había centrado en la excelencia del observador, cada momento vital, era un píxel en una gran pantalla, la observancia de la particularidad era su dominio absoluto, su realidad era inescrutable para el observador externo pero su transformación era su maravilla… el avance en lo íntimo de cada uno era propiedad individual, así, era el tiempo, la clave de la subjetividad. No el tiempo para medir la cocción de los spaghettis… No había en la profundidad de las preguntas ningún tiempo absoluto, sólo pura subjetividad, sólo crítica, reflexión y nuevo desafío. Y el cuerpo se imponía como el propio reloj de arena.

Los que sabían de esto formaron la ETT (Escuela de Transformación y Teletransportación).

 EL CENTRO

 Se levantó temprano y se expandió en la amplia cama con el simple gozo que brinda la libertad corporal y al mismo tiempo se encontró reconfortado sintiendo la cálida sensación de sus amigos que le llegaba de la habitación contigua. Todas las mañanas se duchaba con agua bien caliente mientras pensaba en lo que iba a hacer en el día. Mientras tanto las luces titilaban en los sistemas de comunicación enviando y recibiendo mensajes en forma automática. En la sala del desayuno había pocos ese día, pero, a sabiendas de lo remolones de sus compañeros de centro, no se asombró y comenzó una charla con el lenguaje propio de esas horas.

Había, ese día, varias decisiones conjuntas que tomar sobre la marcha de los asuntos del centro y si bien en la ducha los había considerado, tenía ahora que hacer otra revisión. Primero la charla con sus compañeros, luego el cúmulo de informaciones y las conversaciones con los más allegados.

Esa sala era en realidad el primer contacto amistoso con el mundo, ya que sólo unos pocos conservaban el hábito antiguo de las infusiones y las comidas, el resto se consideraba satisfecho con las píldoras adecuadas y se concentraba en la relación con los demás.

El auditorio central tenía estrictamente lo necesario para que los mil miembros del centro puedan conversar, además contenía otras cien ubicaciones para la trasmisión de las imágenes holográficas de miembros de los otros centros planetarios. Ámbitos amplios acogían interesantes pensamientos y permitían la expresión de los cuerpos. Ámbitos luminosos y confortables acariciaban e iluminaban los sentimientos.

Circundando el área se multiplicaban los espacios verdes combinados con hermosos espejos azules de agua, pequeñas elevaciones y especies vegetales daban un marco agreste en algunas zonas. Las vías de comunicación eran variadas, colectivas en su mayoría, sin intersecciones, permitían también caminar o utilizar vehículos terrestres, aunque en su mayoría los habitantes del centro utilizaban los vehículos individuales voladores. Desde el aire se podía divisar la perfecta geometría de los recintos del centro que en su conjunto determinaban una forma asimétrica. Alrededor de él todo tenía la apariencia de una tierra libre y armoniosa donde la ordenada gramilla convivía con las rocas de un arroyo y una violenta explosión vegetal acariciaba la ladera de una colina blanca plena de minerales de distintos planetas.

Todo esto le permitía vivir a Eloa en el lugar que quería y encontraba que muchos de sus compañeros compartían esa sensación, además, todos estaban de acuerdo que su objetivo iba más allá de sus queridos límites. Había que organizar muchos centros y habitar otros planetas. Año 2043.

EL VIAJE ANATOMICO

Eloa realizó muchos viajes atravesando el sistema solar. En naves-ciudad, naves-estudio, naves-placer etc… Este era su primer viaje anatómico y era la primera misión interestelar de este tipo.

Cuando niños en la educación colectiva eran entrenados en el manejo de las prótesis extracorporales, utensilios y herramientas de todo tipo hasta computadoras e instrumentos musicales servían de base a sus primeros intentos de expresión. Más adelante comenzaban los intentos con las prótesis no-orgánicas donde el manejo inmediato reemplazaba a la antigua intermediación, los juegos cumplían aquí un papel muy importante.

Eloa había pasado por todas estas etapas y manejaba perfectamente todas las prótesis habiendo conservado sus preferidas, incluidas las orgánicas. Esta era su prueba cumbre: la simbiosis con una nave espacial.

Cuando estuvo listo para el despegue y posteriormente a la operación de ensamble abrió los ojos y sintió algo similar a otros experimentos, pero de una magnitud considerablemente superior. El sol bañaba por completo su carcasa exterior y podía “ver” a 360º con el alcance y precisión que deseara. La inmovilidad “corporal” era ampliamente compensada por la variedad y complejidad en la estructuración de infinitas posibilidades de percepción. Censores, lentes, cámaras, medidores estaban a su completa disposición, es más, eran sus aparatos de percepción. Antes de despegar y como quien se ajusta los cordones de las zapatillas, comenzó una exhaustiva revisión de sus mecanismos.

Luego de este ensayo y familiarizado con su nueva herramienta de expresión en el mundo, activó todo para el despegue, en ese momento sus amigos se conectaron desde el centro deseándole suerte y éxito al primero de ellos que emprendía un viaje de este tipo.

El ascenso fue estupendo y le hizo recordar con alegría sus primeros saltos cuando niño. Las distintas capas atmosféricas se iban sucediendo y se mostraban en sus diferentes valores de composición, presión, temperatura y humedad. Cuando llegó a la capa más externa del planeta contempló un espacio que se le aparecía mágico y a la vez familiar.

Unos meses era el plazo fijado para la misión exploratoria. Unos meses a una velocidad increíble pero paradójicamente para Eloa era un tiempo estático respecto de la forma en que se movía habitualmente. Los planetas del sistema solar se iban sucediendo inspirando en él los recuerdos de sus visitas y a la vez sentía los asteroides que rozaban su coraza antigravitacional, todo esto sin perder la vigilancia sobre el curso de la navegación cósmica.

 LA ESCUELA

 Andrómeda, quasars, pulsars, novas y los temibles agujeros negros. Un universo para deslumbrarse, un conglomerado de nuevos datos, una extensión sin límites y también otros cercos que empezaban a liberarse.

Hacía ya un tiempo que había comenzado la ETT, los pioneros trasmitían sus conocimientos y experiencias ante los ávidos ojos de los futuros viajeros.

Era demasiado intenso el mundo por venir, la teletransportación estaba casi lista y solo algunos estaban listos.

Era fascinante empezar a notar los primeros cambios que se producían en la población frente al descubrimiento, la materia era disuelta y vuelta a juntar, la vida humana no se empezaba a asociar estrictamente con el cuerpo humano.

Todo comenzó cuando las experiencias de los primeros despiertos pusieron la dirección adecuada a la experimentación científica.

Aquello había tenido sus preliminares en el siglo XX con la incorporación de la acción del operador al hecho medible, aquello de la física cuántica y la relatividad que había roto el paradigma de la mecanicidad y la simple lógica de causa y efecto.  Y comenzó realmente cuando se sumó algo impensado para el quehacer científico de la época racionalista, una suerte de “alquimia interior”, investigadores de otros campos se sumaron y produjeron un giro importante.

Ya no se trataba tanto de aprender el mundo externo, natural o social, solamente, se trataba de producir cambios en la estructura psicofísica de los propios investigadores, que sondeaban en su riquísimo mundo interno.

La estructuración de sensaciones internas, que “construían” los más avezados miembros de la escuela les permitía ser seres diferentes, en su percepción del mundo, pero fundamentalmente distintos en la forma de imaginarse, de representar imágenes en su propia conciencia.

 NUEVOS MUNDOS

 La ingeniería genética era algo del pasado y reservada a intereses médicos específicos. Era posible reconstruir nuevos seres humanos desde sí mismos. Lo maravilloso resultó también la comprensión y aceptación del fenómeno religioso por los nuevos científicos de la vida.

La razón había permitido un avance técnico impresionante pero sólo aquellos que descubrían y transformaban su mundo interno podían lograr la transformación humana y la teletrasportación.

Razón y Fe se unieron logrando un nuevo salto en la escala humana. Los valores, las motivaciones también empezaron a cambiar.

Tomaba un valor extraordinario ser un teletransportado y eso dependía del proceso interno de cambio del sujeto. Empezó a cobrar una nueva dimensión lo interno, lo intangible. Todos experimentaban en esa dirección y hasta disminuían los índices de criminalidad.

El ser humano se magnificaba si se diluía el “yo” en la búsqueda de lo profundo, para transformarse en otro “ser” distinto y mejor. La época de exaltar el “yo” era una comedia de los viejos tiempos.

Se abrían dos fenomenales campos de experimentación simultáneamente. Mientras se sondeaba en lo profundo de cada uno y se descubría la propia existencia, cobraba realidad la vida del otro, y a la vez, de toda la humanidad, ese reconocimiento de especie sin límites hacía ya posible el salto galáctico. No era sólo el avance científico que lo permitía, era ese reconocimiento de otra dimensión, de nuevas fronteras internas que se rompían y era también la posibilidad de buscar otros mundos en lo insondable del infinito espacial.

El universo interno se ampliaba y también la posibilidad del descubrimiento de nuevos planetas, galaxias y otras especies de vida.

Eloa tenía ante sí esa posibilidad, quería comunicarse con otras especies, sabía que era posible el encuentro con otros seres y ese hecho lo excitaba profundamente.

Él era el primer adelantado cuando todavía no estaba lista la teletransportación. No quiso esperar las etapas del desarrollo personal, solito, él, con su nueva prótesis, se había aventurado en el espacio. Sabía que su imprudencia y su afán lo habían disparado al espacio, pero la oportunidad se había presentado en el mapa cósmico, la conjunción de galaxias era la adecuada para intentarlo y esa constelación se repetiría en siglos. No pudo esperar. En su equipo, simplemente no se opusieron al intento.

 EL PRIMER CONTACTO

 Iba en dirección a un planeta, muy antiguo, descubierto a comienzos del siglo XXI, en nuestra misma galaxia, sólo se sabía de él que estaba rodeado por un pulsar y una enana blanca.

Muy lejos de la tierra y sin referencias. Paisajes inmensos y desolados ponía su mente en contacto con distintas etapas de su vida. Eloa compartía su viaje con sus amigos que desde tierra y cuando las ondas y las condiciones lo permitían recibían todos los datos que el viaje iba recabando, también ellos amenizaban la travesía con novedades y relatos que mantenía a Eloa en contacto con su vida en la tierra. Pero a medida que iba pasando el tiempo más necesitaba del contacto de su mundo interno, allí pugnaban fuertemente el deseo de lograr el objetivo de su viaje mezclado con el fracaso de no haber completado los pasos de la escuela. Mientras se debatía en esa dualidad se presentó ante su visión una imagen nunca vista. Un planeta con signos vitales inequívocos. Luces coloridas y movimiento.

Sus expectativas se cumplían y ya no había arrepentimiento alguno, había llegado.

 TRIUFUS

 No había contacto terrícola. Las naves ¿amigas? se acercaban y Eloa no salía de su asombro, mientras preparaba la rutina prevista para el contacto. La emisión de ondas electromagnéticas cifraba mensajes en todos los idiomas y con infinitos criterios criptográficos brindaban su amable paradoja. Era un mensaje universal preparado para el momento esperado: el contacto con otras especies. Varias naves muy luminosas circundaban la nave mientras Eloa transmitía el mensaje sin cesar.

De pronto, el mensaje se interrumpió sin que haya tocado ningún control, y una voz imponente y amable apareció no se sabe de dónde. Y dijo:

  • Eloa, eres privilegiado por esta ocasión. Podremos conocernos e intercambiar nuestros intereses y expectativas, pero también quiero ser claro: no es una oportunidad para desperdiciar. Eres tú el encargado de ser el puente con los tuyos. Aquí conocerás a nuestra gente, al consejo y me tendrás a mí, Triufus, como tu amigo e intérprete. Sólo serán 24 horas y volverás como has llegado. Todo el mensaje que cuidadosamente han preparado en La Tierra ya está guardado en nuestros archivos inclusive la parte posterior a la que alcanzamos a escuchar, ya que mediante nuestra tecnología tomamos toda la transmisión. Desde ya, gracias, se ve el carácter amistoso de vuestra visita.

FRENSPAHILSELENT

La voz se silenció y sin pausa me encontré en un ambiente cálido con amplios ventanales que mostraban paisajes exóticos rodeados por una colorida aureola que nimbaba todo. ¿También alcancé a percibir la nave? en una explanada cercana al exterior del edificio– se decía Eloa como relatándose a sí mismo aquella extraña experiencia.

Triufus ahora, apareció ante Eloa. Era espléndido, bien alineado, casi luminoso no tenía sexo definido – será andrógino como yo – pensó Eloa.

  • Bienvenido a Frenspahilselent, este es un planeta amigo y espero que esto sea sólo el comienzo de la primera amistad galáctica entre especies distintas.

Así como había aparecido de la nada, desapareció y a su voz continuó un breve relato que antecedió a un maravilloso espectáculo holográfico que resumió la historia de los Frenspan, la civilización que gratamente le acogía.

La explosión inicial, el bing-bang, nos hermanaba, de allí salimos ambos… Su evolución era similar a la nuestra, en cuanto a guerras, catástrofes, retrocesos y avances, pero habían comenzado mucho antes, los factores desencadenantes de los primeros signos vitales en el planeta habían ocurrido millones de años antes que en el nuestro, y claro, la historia de la actual civilización era producto de una gran acumulación social e histórica. La organización social era muy avanzada y por fin vio nítidamente algo que ansiaba hace mucho tiempo, era posible una sociedad sin violencia, una sociedad avanzada y solidaria.

Fue hermoso el espectáculo y desprendió dentro de sí una profunda emoción, se sentía protagonista de un hecho épico, había terminado la exposición y su estado no era el habitual, Eloa, sentía algo parecido a otros momentos en la experimentación sobre su mundo interno en los trabajos de la ETT.

La apertura de los mundos, lo grandioso del espacio y otras vidas, las maravillas internas, eran una sola visión, esa sensación de conectar con una realidad distinta, lo externo, lo interno, se entrelazaban en una danza infinita, en una armonía celestial. No pudo permanecer mucho en ese estado porque volvió Triufus y le dijo:

  • Eloa, has visto nuestra historia, conocerás ahora el consejo que orienta los destinos de nuestra civilización.

Se abrió una puerta y dejó ante su visión un salón impecable donde se reunían en círculo unas 100 personas, Triufus lo acompaño y se sentó a su lado en los confortables asientos que estaban libres.

Nunca antes había participado de una sesión tan interesante. No era sólo lo inédito de la situación, sino los intercambios en los diálogos, los puntos de vista que daban unos y otros eran como una armonía aprendida. Eloa hizo su parte y cumplió dignamente su papel, ahora ya sabía… esto era sólo el comienzo de una nueva era, no sólo en su vida, sino en la vida de su civilización y la del universo, aquí comenzaba un nuevo big-bang. Otro nacimiento.

 VUELTA A CASA

 Apenas apareció en el punto exterior a Frenspahiselent, la nave retomó su funcionamiento habitual, no sabe cómo llegó hasta ahí, habían desarticulado la simbiosis y había vuelto a su anterior estado, estaba confundido, pero no tenía ninguna importancia…

No sólo había logrado su objetivo, había conocido otra civilización y conectado con algo dentro de sí, distinto. Sentía que se rompían muchas fronteras, era la oportunidad que siempre había anhelado, otra sociedad era posible y con la ayuda de sus nuevos amigos, su deseo se convertía en certeza.

Apareció Leticia en la pantalla y le dijo con esa irreverencia graciosa que la caracterizaba:

  • Oye, tú, adelantado, es que te fuiste de picnic y te olvidaste de tu misión, ¿dónde has estado?
  • Hay excelentes novedades Leti. Sólo puedo decirte que la misión fue un éxito. El resto lo sabrás cuando llegue a La Tierra. No puedo adelantar nada.
  • ¿Cómo que fue un éxito? Con eso me estás diciendo todo… ¿Son verdes? ¿Amigos? Por favor, sólo dile algo a tu amiga del alma. No pienses en mí como tu jefa científica, dímelo…
  • Eres terrible… pero no lo lograrás. Estoy bien y veo un futuro muy extendido, debo organizar muy bien todo en el viaje de regreso, es hermoso lo que me ha pasado y cuando te cuente los detalles sabrás comprenderme.
  • Muy bien, Eloa, mensaje comprendido. Habrás de esperar unas horas para tu regreso, hay una lluvia de asteroides en galaxias cercanas a tu ubicación y tenemos que ver que curso llevan. Te pido que envíes ya mismo un extracto de tu misión, abriremos la información en tu presencia, sólo rutina, tú sabes.
  • Por supuesto, jefa. Lo hemos preparado y lo mando ya mismo.
  • ¡Con que “lo hemos” preparado!, bien, amigo. Ya lo creo que fue un éxito. ¡¡Enhorabuena!! Felicitaciones, te esperamos con júbilo. Tus coordenadas de despegue se desplegarán en las pantallas en 2 horas aproximadamente.

Eloa envió el mensaje y se relajó profundamente, viajó a su mundo interno como nunca lo había hecho, la preparación en la Escuela lograba ahora su cometido, ya sabía que era posible teletransportarse, sólo le faltaba hacerlo, la experimentación era la correcta, iban en buen camino y el despertar era posible, algunos buscaban afuera y otros adentro, pero todos iban hacia el mismo lado, hacia la luz, hacia la evolución infinita. Su espíritu se hacía presente y ya no temía.

 HACIA LA NUEVA ERA

 Sabía del tacto de su jefa. No habían tocado el mensaje. Lo esperaron y recién recompuesto de la operación de desensamblaje con su prótesis de nave espacial, cuando Eloa estuvo listo, se reunió el consejo científico y el consejo director para el ansiado momento.

Eloa se supo un nuevo ser y como tal expresó brillantemente su experiencia, luego la proyección holográfica y una síntesis preparada por ellos para esta ocasión. Por último dijo:

… Mucho se ha dicho sobre la evolución de la vida, lo real y lo divino. Pero ahora puedo afirmarles por experiencia, que todo está dentro de uno. Cada cual deberá recorrer un camino, largo o pequeño pero propio. Y cuando se llega a velar por el propio destino, se comienza a velar por el destino de otros o de muchos, a veces las condiciones históricas nos ponen en circunstancias impensadas, pero no muy distintas a las que le tocó al que inventó el vidrio, o la rueda, o escribió el primer poema de amor. Hoy es nuestro momento y somos el grupo designado para comenzar la nueva era, esta nueva etapa en la historia de la humanidad y el universo. Somos terrenos, somos galácticos, somos divinos.

¡Llevemos adelante nuestro alegre destino!

Un cerrado aplauso culminó la exposición mientras abrazos, llantos y carcajadas cerraban la noche.

Eloa marchó a su lugar de reposo y antes de dormir agradeció en su interior tantas cosas, tantos maestros y amigos, tantas circunstancias vividas, asi entró a un maravilloso sueño….

… Era la explosión original… fugaces chispazos, brillantes truenos, calor inmenso y la materia que explotaba en mil direcciones en una extraordinaria divergencia, infinitos mundos pletóricos de vida diversa crecían, se extinguían o florecían con vigor, luego raptos de calma en la sinfonía celestial y de nuevo, surgimientos, himnos y coros de extrañas lenguas, también gritos y estallidos y luego como una gran orquesta surgían trazos luminosos que surcaban el espacio como buscando…  algunos se cortaban abruptamente, otros se diluían y otros generaban violentos ecos como ondas expansivas. En el centro de todo estaba el centro luminoso que variaba su intensidad y se movía en sintonía perfecta con todo el conjunto en compases de milenios, después la materia era inerte y la misma danza la bailaban miles de millones de seres de distintas civilizaciones en todas las galaxias, afloraban sentimientos viles y pensamientos obtusos que no podía comprender, luego  una luz azul cubría toda la escena, y de nuevo se agrandaba el centro luminoso acompañando a los hombres y mujeres de todas las especies… una suave armonía coronaba el encuentro, el diálogo, la unión…  era tiempo de convergencia y ahora se alumbraba el nuevo nacimiento en la re-evolución de intenciones…

 Eloa se despertó y creyó que también había soñado lo que le había pasado en el encuentro con la cultura Frenspan. Salió de su lugar muy dormido y cuando cruzó a Leticia en el pasillo percibió su vivaz mirada… Esto fue suficiente para ayudarlo a retomar el curso de los acontecimientos, se dio cuenta que era real lo que había vivido.

El segundo Big-bang había comenzado.

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